Artículo de opinión: La maleta del niño futbolista

ARTÍCULO DE OPINIÓN DE LUIS SANTIAGO

Luis Santiago @LuisMenotti78

 

axogada 

 

 

 

 

 

Miércoles. 22 de Octubre de 2.014  18:47h.

 

LA MALETA DEL NIÑO FUTBOLISTA

 

La maleta del niño futbolista

Veo y escucho perplejo la facilidad con la que algunos afrontan ciertos temas con una ligereza y desconocimiento que de entrada, resultan alarmantes. Las circunstancias económicas del fútbol han cambiado enormemente y lo que antes era "una profesión de riesgo" muy bien pagada, ahora se ha convertido en un trabajo donde en buena parte de los casos al futbolista no le queda más remedio que "emigrar" con lo que todo esto conlleva. Es muy banal el opinar desde la distancia, que tal o cual chico es un privilegiado por estar haciendo lo que le gusta.

 

Hay más.

 

Olvidamos lo fundamental: son chicos muy jóvenes, algunos niños, que están obligados a dejar su entorno (familia, amigos, parejas...) para ir a otra ciudad o país al que se tendrán que amoldar y estarán obligados a crecer y madurar, obligatoriamente, a pasos agigantados, perdiéndose buena parte de su juventud y llevando una vida vigilada y casi monacal hasta llegar al ansiado triunfo que supondrá (los que aquí sí tengan más suerte) alcanzar el fútbol de élite.

 

Llegado ese momento, tendrán que aprender a soportar una presión desmedida semana tras semana: presión de la afición que acude al campo, de la prensa, del representante de turno, de la marca comercial, del camarero donde acostumbren a ir a comer, del taxista, de todos aquellos que quieren vivir a su costa, de las marcas comerciales que los patrocinan...en definitiva, un reto constante para seguir manteniéndose en la cúspide durante más o menos seis a lo sumo siete años, eso sí, dejando pasar los años que en una vida normal, por edad, todos recordamos como los mejores.

 

Otros, por seguir manteniendo su ilusión viva, seguirán buscando ese sueño en equipos de menor categoría de la que tenían soñada en principio, con dificultades en el cobro, promesas incumplidas, falsedades e incomodidades de todo tipo.

 

El resto, tendrán que volver a la cruda realidad y a una vida desconocida por lo lejana que les queda y en muchos casos lamentando lo "que pudo ser y no fue" incluso sólo con el recuerdo de que se quedaron a las puertas del objetivo, mientras coetáneos suyos sí lo conseguían.

 

Mucho cuidado con juzgar sólo por envidia de que uno de nuestros hijos no pueda tener esa oportunidad. Ojo a la hora de infravalorar todos esos esfuerzos, pensando en que en nuestros años mozos éramos merecedores de jugar en primera división. Cautela a la hora de escoger un destino para un niño en edad muy difícil, si la mejora deportiva (o económica) no es realmente sustancial.

 

Pero sobre todo...respeto para los pocos que no son dudosos de coger la maleta e intentarlo con todas sus fuerzas y sobre todo admiración y la mejor de las suertes para todos aquellos gallegos que nos representan en cualquier entidad fuera de nuestra Comunidad, sea cual sea la categoría sólo por el hecho de tener un par... por arriesgar y jugársela a una carta.

 

Aunque fuese sólo lo por eso, ya nos ganarían por goleada a los que tenemos el trasero sentado y la comida caliente en casa de mamá.

 

Por cierto en esta línea, obligada lectura del relato de mi admirado Alex Couto Lago: "El niño que no quería ser defensa". Por favor no se lo pierdan.